CAJAMAR PRESENTA SU BALANCE DE CAMPAÑA HORTOFRUTÍCOLA

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Un año más, Cajamar ha presentado el Análisis de la campaña hortofrutícola correspondiente al curso 2019/2020, que elabora su Servicio de Estudios Agroalimentarios.

El director de Innovación Agroalimentaria de Cajamar, Roberto García Torrente, ha comenzado destacando que el informe cumple 20 años de vida, ha recordado el entorno económico actual “sin precedentes” a causa de la covid-19, que ha impulsado una mayor preocupación por la salud y la necesidad de comer en casa, lo que ha motivado “un incremento del consumo de frutas y hortalizas en los hogares, continuando la tendencia positiva iniciada el año anterior”.

Evolución positiva de los precios

Las cotizaciones en origen de la campaña 2019/2020 han registrado una evolución favorable en la mayoría de los productos, pues a pesar de que el comienzo se caracterizó por unos precios inferiores a la campaña anterior, el segundo tramo de la campaña, correspondiente al primer semestre de 2020, contabilizó un aumento generalizado debido a la contracción de la oferta de lechuga, melón y sandía, así como por el aumento de la demanda que se produjo durante los meses del confinamiento por la covid-19.

Así, el Análisis de la campaña hortofrutícola recoge el comportamiento positivo de las cotizaciones del pimiento, el pepino, el calabacín, el melón, la sandía y la lechuga, mientras que han registrado un descenso en el precio medio el tomate, la berenjena y la judía verde.

En cuanto a la superficie, la provincia cuenta con un total de 32.368 hectáreas de invernaderos, lo que supone un 1 % más que el año pasado, concentrándose este aumento en el levante almeriense, como viene siendo la tónica en los últimos años. Destaca el aumento medio acumulado de un 1,54 % registrado en el periodo de la última década. Así, la superficie dedicada a la producción de frutas y hortalizas en la campaña 2019/2020 ha sido de 60.699 hectáreas, teniendo en cuenta los diferentes ciclos de cultivo, lo que significa un incremento del 3,1 % respecto al curso pasado. Por cultivos, sobresale el aumento de los dedicados a berenjena (+10,5 %), pimiento (+7,3 %), que mantiene la tendencia al alza iniciada hace diez años, así como el liderazgo que le arrebató al tomate en la 2018/2019, y pepino (+4,8 %); mientras que desciende en tomate (-9,6 %) y judía (-34,5 %), que continúa su particular declive año tras año reflejando su comportamiento como un cultivo residual.

El volumen de la producción hortofrutícola se ha mantenido, con un ligero descenso (-1,2 %), registrando un total de 3.721.118 toneladas, de las que 3.488.510 toneladas (-1 %) corresponden a cultivos bajo plástico; la berenjena y el pimiento anotan los mejores comportamientos, con alzas del 13 % y el 7,7 %, respectivamente, mientras que cae la cifra en tomate y sandía (-10,3 % en ambos casos), melón (-5,9 %) y lechuga (-5 %). Por su parte, el valor de la producción ha crecido un 5,2 % y ha contabilizado 2.319,5 millones de euros, de los que 2.291,6 millones provienen de la horticultura intensiva; en este caso, la sandía protagoniza la mayor subida de ingresos (+32,3 %), seguida del pepino (+15,3 %), el melón (+13,2 %) y el pimiento (+9,1 %), mientras que han mermado su facturación la berenjena (-13,1 %) y el tomate (-10,8 %).

Los costes de producción aumentan un 3,1 %

De otra parte, el conjunto de la campaña refleja una contención de costes para la mayoría de las partidas de gastos corrientes, en comparación con el año anterior; si bien el coste medio de explotación ha aumentado un 3,1 % debido, principalmente, a la mano de obra. En 2019, la entrada en vigor del Salario Mínimo Interprofesional provocó un incremento considerable en la estructura de costes, que ha terminado de consolidarse durante la campaña 2019/2020, con un aumento del 9,3 %. La previsión que maneja el informe es que el año en curso, el correspondiente a 2020/2021, los gastos de mano de obra tiendan a estabilizarse.
Por el contrario, hay importantes partidas que han reducido su gasto, tales como la energía (-12 %), el control biológico (-8,2 %), los fertilizantes (-7,2 %), los costes financieros (-3,7 %), así como los fitosanitarios y el plástico, ambos con un descenso del 2,5 %.