Qué difícil se ha vuelto la campaña de melón y sandía en Almería en unos días, en un abrir y cerrar de ojos como se dice comúnmente. Y así hemos estado estos últimos días, en caída libre.

Uno sabe el vértigo que le entra cuando cae, por lenta que sea la caída, pero en el campo además, el vértigo se mezcla con indignación, rabia y preocupación. Sensación de indefensión total.

Es el momento crucial, en estas dos semanas finales de mayo se juega la campaña de primavera, y la situación pinta negra, muy negra y especialmente para sandía, el que es nuestro segundo producto en superficie, con unas 10.000 hectáreas, por detrás de pimiento y superando al tomate, es decir que nos estamos jugando mucho.

La caída de precios ha afectado tanto a melón y sandía, en el caso del primero llevamos semanas escuchando que hay problemas de demanda o pedidos,  incluso antes de empezar.  Entre los tipos menos valorados tenemos tanto al Galia como al Amarillo y ambos vendiéndose entre un 22 y un 30% menos de lo habitual para un mes de mayo, y así estamos a 25 céntimos, una ruina.

Y en el caso de la sandía, el salto a los 15 céntimos el kilo, al agricultor ha sido en 3 días, de forma repentina.

PARALIZACIÓN DEMANDA, MALA PLANIFICACIÓN Y PRÁCTICAS ABUSIVAS

Las causas, múltiples. Se puede decir que no hay demanda porque en Europa las temperaturas no acompañan, que hemos coincidido en el mismo momento (se podría intuir si como se apuntaba a principios de años se había apostado por retrasar la cosecha, cosa que la gran mayoría ha hecho) ¿Planificamos? ¿Tenemos estrategia de entrada al mercado? ¿Cuál? ¿Tirar los precios es el modo? Es normal que al agricultor le surjan todas estas preguntas.

Aquí lo que está claro es que son los agricultores los que pagan cualquier desaguisado que se produzca, tengamos o no capacidad de actuación. El hecho es que ante el nerviosismo y la preocupación aparezcan entonces quienes quieren sacar provecho, realizando prácticas abusivas, agresivas y desleales con un sector que apuesta por la calidad y la seguridad alimentaria. El caso es que siempre hay alguien que gana con estas crisis de precios, y desde luego no son ni agricultores ni consumidores.

Porque el producto a un precio digno no tiene salida, pero ¿a 10 céntimos sí? Nos pasamos rezando para que haga frío en invierno y calor en primavera-verano. Qué curioso que ni a Senegal ni a Marruecos parezca importarles tanto el tiempo.

Mal rumbo ha cogido la campaña a la que aún quedan semanas y en la que nos falta aún por entrar con las producciones al aire libre.

Fdo Antonio Navarro Martín. Presidente ASAJA-Almería

PUBLICADO EN EL PORTAL AGRARIO DE ABC, AGRÓNOMA