LA SECTORIAL NACIONAL DE CEREALES DE ASAJA MODERA SUS PREVISIONES INICIALES

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La falta de rentabilidad, un año más, amenaza la supervivencia del cultivo en España. “No hay tanto como parece”. Esta es la principal conclusión de la sectorial de cereales de ASAJA, reunida hoy para analizar las circunstancias de campaña que atraviesan los cultivos herbáceos, y en concreto los cereales de invierno. Pese a que las expectativas hacían presagiar una cosecha record, finalmente todo apunta a que tan solo se alcanzaran los 22,6 millones de toneladas (19,1 de cereales de invierno y 3,5 de maíz). Los daños derivados de la fauna salvaje, así como los efectos de enfermedades como la rolla en los trigos han rebajado las previsiones iniciales.

Con superficies de siembra  similares a años anteriores (5,47 millones de hectáreas de cereales de invierno), los avances de producción estimados por ASAJA arrojan los siguientes datos: 9,8 millones de toneladas de cebada; 7,2 millones de toneladas de trigo (6,5 de trigo blando y el resto de trigo duro); 1 millón de toneladas de avena y 1,1 millones entre centeno y triticale. Esto da un total de 19,15 millones de toneladas de cereales de invierno a lo que habrá que añadir 3,5 millones de toneladas de maíz. En cuanto a los rendimientos, estos van a ser más altos que en la campaña anterior, que hay que recordar que fue una cosecha muy corta (14,8 millones de Tn. de cereales de invierno).

Las expectativas de cosecha record que se vislumbraban hace unos meses, se han truncado debido fundamentalmente a los daños registrados por la fauna salvaje (hay que recordar que la caza ha estado prohibida como consecuencia del estado de alarma) y como consecuencia de las enfermedades sufridas por el cereal (sobre todo la roya de los trigos). Esto último, ha obligado a los agricultores a aplicar tratamientos añadidos para combatir tanto las plagas como las malas hierbas, con el incremento de costes de producción que esto supone.

En el resto de Europa, las previsiones del COPA-COGECA dan una caída de un 5% en la cosecha de cereales, es decir, 15,7 millones toneladas menos, pasando de 321 millones  el año pasado a 305 en este. La producción que mas desciende es el trigo blando, con  17,5 millones de tn menos, ( -11,8%) (Francia tiene 8,5 millones menos;  Rumania,  3,6 millones menos y R.U., 4 millones menos). En trigo duro la producción cae un 5% y en cebada un 2,4% .

En cuanto a los precios, desgraciadamente desde mucho antes de que comenzara la cosecha en España,  la especulación pura y dura está produciendo caídas en los mismos como atestiguan las diferentes lonjas. ASAJA rechaza de plano estas prácticas especulativas que  no deberían producirse ya que las existencias y las previsiones no justifican estas caídas de precios, dada la demanda existente.  

Un año más, se pone de manifiesto, el grave problema de falta de rentabilidad que amenaza al cultivo de los cereales y que pone en serio peligro su supervivencia. Los agricultores se plantean, cada vez más, el cambio a otros cultivos más rentables, con el peligro que eso lleva aparejado ya que somos un país deficitario en cereales y esto  aumentaría aún mas nuestra dependencia del exterior en este mercado, algo que nos hace tremendamente dependientes y peligrosamente vulnerables.

Además, se da la circunstancia de que estas mercancías de cereal importado que llegan a nuestro país lo hacen, en ocasiones, con precios más altos que los se pagan a los agricultores por el cereal nacional. Por lo que ASAJA va a solicitar al Gobierno una actualización de los contingentes arancelarios porque entra mucha mercancía  del exterior, sin que exista reciprocidad ya que en los países terceros se produce con menores garantías fitosanitarias y medioambientales.

En suma, los productores de cereales se encuentran en un escenario aún peor que hace unos meses cuando, antes de la crisis del COVID19, salieron a las calles para protestar por los bajos precios percibidos.

Por último, la sectorial de cereales de ASAJA también va a solicitar al ministerio de Agricultura que se concedan permisos para realizar quemas controladas en rotación con el fin de evitar la proliferación de plagas y malas hierbas y contribuir así a reducir los costes de producción en estos cultivos.