Asaja-Almería espera que en las nuevas negociaciones entre la UE y Marruecos se exija mayor control en la seguridad alimentaria y uso de fitosanitarios

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La Unión Europea (UE) y Marruecos han iniciado el pasado 22 de abril la primera ronda de negociaciones para la creación de una zona de libre comercio profunda y completa después de que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y el primer ministro marroquí, Abdelilah Benkirane, anunciaran su puesta en marcha el pasado 1 de marzo en Rabat con la intención de que esta nueva fase culmine con una zona de libre comercio entre ambos socios. Y es más, pretenden que sea el punto de referencia para futuros acuerdos comerciales con otras zonas del Mediterráneo.

Recordemos que ASAJA cuando tuvo conocimiento de la apertura de estas nuevas negociaciones  solicitó al ejecutivo español que las frutas y hortalizas, y en especial las que tienen en estos momentos la calificación de “sensibles”, quedasen excluidas de este nuevo acuerdo por estar sus contingentes negociados recientemente y porque una liberalización total de estos productos causaría graves alteraciones en los precios en origen de estos productos, y por tanto afectaría a la renta de las familias de los agricultores europeos, almerienses y españoles.

Por otro lado ASAJA considera que estas negociaciones sí son un buen momento para reclamar reciprocidad en el cumplimiento de la legislación fitosanitaria y de seguridad alimentaria a los productos exportados desde este país, garantizando que cumplen las mismas normas que los productos cultivados en la UE. Recordemos que según lo que ha trascendido a los medios de este encuentro, en materia de libre comercio se procurarán simplificar los procedimientos aduaneros y reducir los obstáculos derivados de normas industriales incompatibles o innecesarios y también abordarán los requisitos de seguridad alimentaria, punto éste clave, en opinión de ASAJA, de la postura que debe adoptar nuestro Gobierno. “Las normas de calidad y seguridad alimentaria son irrenunciables, al igual que las exigencias medioambientales y fitosanitarias, no se concibe que por un lado la reforma de la PAC tienda hacia mayores exigencias al agricultor europeo en el cumplimiento de medidas ambientales y que por otro se negocie con países de ultramar una relajación de las normas en las fronteras”, señala el Presidente de ASAJA-Almería, Francisco Vargas.

También ASAJA considera que se debe aprovechar esta negociación para avanzar en el desarrollo de normas sociales y laborales que propicien una mayor igualdad respecto a la agricultura europea. “Esta cuestión suscitó bastante controversia en los últimos debates antes de que el Parlamento Europeo diera el sí al actual acuerdo agrícola, es un tema que tampoco debe dejarse de lado en las negociaciones”.

Hay que recordar que la UE es el principal socio de Marruecos, y que el primero ha incentivado el proyecto agrícola más ambicioso del país africano, el “Plan Marruecos Verde”, que ha permitido que el PIB agrícola crezca un 32% en el periodo 2008-12 (con respecto a 2005-07), según  ha explicado el ministro de Agricultura marroquí, Aziz Akhanouch en unas Jornadas de Agricultura previas a la celebración del gran Salón Agrícola marroquí (SIAM).

Ante el inicio de estas nuevas negociaciones, que todo apunta a que serán las definitivas para llevar a cabo la finalización  del periodo de integración económica de Marruecos en la UE, tal y como se preveía en los acuerdos de 1995 sobre libre comercio y en los posteriores sobre tratados de buena vecindad y libre comercio en el arco del Mediterráneo, ASAJA Almería solicitará a nuestro Ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, y al resto de representantes políticos españoles en Bruselas que tengan en cuenta  los intereses del sector agrario almeriense y español en esta negociación y que ahonden en la necesaria reciprocidad y en el control en fronteras como requisitos básicos para cualquier acuerdo comercial.

No olvidemos los problemas que ocasionan la falta de seguridad alimentaria, la ausencia de calidad, la llegada de plagas o alertas fitosanitarias a la imagen de la agricultura en general  y al consumo en particular, de ahí que sea fundamental garantizar un control estricto de los productos que circulan por la zona euro.