LOS CULTIVOS HORTOFRUTÍCOLAS VUELVEN A SUPERAR SUS REGISTROS HISTÓRICOS EN LA ÚLTIMA CAMPAÑA SEGÚN CAJAMAR

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Esta semana otra de las entidades muy vinculadas al sector agrario de la provincia, Cajamar, presentó como viene haciendo de forma habitual cada año su ‘Análisis de la campaña hortofrutícola de Almería 2014/2015’.

Jesús Vargas, director territorial de Cajamar en Almería; Roberto García Torrente, director de Negocio Agroalimentario y Cooperativo del BCC-Grupo Cajamar; y David Uclés, director de su Servicio de Estudios, han sido los responsables de repasar con detalle las cifras de un año agrícola que, en términos generales, ha vuelto a marcas récords en prácticamente todos los epígrafes objeto de estudio.

Principales magnitudes de la campaña

Los cultivos hortofrutícolas de la provincia de Almería han vuelto a superar todos sus registros históricos, incluso el de valor. Las hectáreas en producción aumentaron un 1,9 %, las toneladas producidas lo hicie­ron en un 1,2 % y el valor de la producción comercializada en un más que destacable 14,1 %. De esta forma nos encontramos ante una cam­paña positiva, tanto desde el punto de vista del corto plazo como desde la perspectiva de largo alcance.

En lo que se refiere a la superficie invernada, esta ha seguido cre­ciendo en la última campaña, alcanzando las 29.597 ha, lo que ha su­puesto un incremento del área cubierta del 1,9 %. Este crecimiento en la superficie protegida se ha trasladado a la su­perficie efectiva (aquella en la que se consideran los diferentes ciclos de explotación) con menor intensidad, aunque como ya hemos comentado marcando también un nuevo máximo de la serie histórica. Así, se cultiva­ron en la provincia 53.720 ha, un 0,5 % más que en la campaña anterior.

El crecimiento de la superficie ha traído de la mano un incremento de la producción, que alcanzó para el conjunto de las frutas y hortalizas un volumen de 3.227.923 toneladas, de las que casi 3,2 millones se co­rresponden con los principales productos del campo almeriense. La tasa de variación anual de la cifra global fue de un 1,2 %, lo que implica que los rendimientos generales aumentaran ligeramente durante la campaña. Por productos, berenjena, melón y sandía fueron los que obtuvieron avances más llamativos. En el caso de la primera, dicho cre­cimiento fue muy significativo, ya que el tonelaje producido se elevó un 25,4 %. En el lado opuesto se situaron el tomate (-6,5 %), la judía verde (-3,4 %) y el pimiento (-3,1 %).

Observando la tendencia de los últimos 10 años, berenjena y sandía son los dos cultivos que más han crecido en producción, en el segundo caso de forma casi continua y en el primero con un importante bache en las dos campañas precedentes, que ha sido corregido y superado en la que estamos analizando. Por el contrario, el fruto que peor evolución ha seguido en el decenio ha sido el melón, cuya producción ha caído en el conjunto del período un 41 %.

El valor de la producción también ha marcado un nuevo máximo, con un avance muy significativo en relación a las tasas mostradas por el resto de las variables. Los agricultores al­merienses vieron sus cosechas alcanzar la cifra de 1.774,29 millones de euros, un 14,1 % más que en la campaña precedente. Obviamente, este incremento del valor está directamente relacionado con el aumento de las producciones pero, sobre todo, con la mejora de las cotizaciones. Los aumentos en valor han tenido lugar en gran parte de los pro­ductos y en casi todos han estado en cifras de dos dígitos. Las únicas excepciones las han constituido el pepino, el pimiento y el tomate.

Los directivos de Cajamar han destacado también algunas cuestiones concretas, como el avance del proceso de concentración de la oferta local, el impacto del veto ruso, el peso de las exportaciones sobre el total comercializado y, sobre todo, la incertidumbre respecto a la disponibilidad de agua, que sigue siendo una cuestión preocupante para todos los agentes del sector más de medio siglo después de la construcción del primer invernadero.