Recientemente se ha clasificado a la provincia de Almería como la ensaladera de Europa, y no les falta razón ya que somos los principales proveedores de hortalizas. Ser los primeros despierta admiración en unos y detracción en otros y el sector hortícola almeriense ha tenido que aprender a vivir con unos y con otros.
A nadie le sorprenderá que diga que son muchos los frentes que en el sector agrario de nuestra provincia tenemos abiertos y que nos obligan a permanecer siempre alerta. Y menos aún cuando les diga que me refiero a las “temidas” campañas de desprestigio que son orquestadas año tras año por aquellos que intentan echar del mercado a toda costa a la producción agraria almeriense, especialmente cuando otros productores europeos empiezan a producir. Somos el enemigo.
Los argumentos empleados huelen a rancio por su carácter repetitivo y su falta de ideas. Estas campañas pueden venir avaladas por medios de comunicación extranjeros o por personalidades de entidades reconocidas que vienen a la provincia con las ideas claras y los objetivos marcados: dañar una imagen que nuestro sector se gana día a día. Es curioso que siempre por esta época del año surja algún erudito que viene a denunciar hechos “alucinantes” donde los primeros sorprendidos son nuestros productores que se preguntan ¿eso donde será?. Eso sí, al que viene con esa intención no le interesa saber la verdad: que los agricultores almerienses mal que les pese saben hacer las cosas bien, productos sanos, de calidad y variedad durante todo el año. Pero no debemos olvidar tampoco que este tipo de argucias y mentiras son el argumento perfecto para que la gran distribución obtenga lo que quiere: producto barato a costa de amenazar a nuestras empresas con no comprar nada.
La pregunta que me sugiere esta realidad es ¿nosotros deberíamos hacer lo mismo? Y en caso afirmativo ¿Quién debería hacerlo?
Sinceramente pienso que nuestro “juego es demasiado limpio” y que a veces debemos de considerar el utilizar las mismas armas. Por ejemplo podíamos hablar de las emisiones de CO2 al quemar carbón o gasoil para la obtención de energía para calefacción, método utilizado por las producciones de centro y norte de Europa, o por el contrario podíamos hablar de la explotación que someten los grandes terratenientes a los trabajadores en Senegal, Israel, Marruecos, Brasil, México, etc. Pero no, nosotros sólo nos dedicamos a trabajar, y mientras otros nos van ganando terreno.
Por eso pienso que es necesario un lobby más fuerte, encabezado por la administración y cofinanciado por el sector, que sea capaz de extender los informes necesarios de nuestras producciones y de nuestros competidores, que se nutra de los conocimientos de nuestra universidad y contrate los informes de las personas más oportunas en cada momento.
La ensaladera de Europa debe promocionarse, hacer un trabajo ofensivo que mantenga a los competidores en la retaguardia, debe sustentarse en informes sólidos, creando una defensa compacta que se adelante a los ataques de los malintencionados contendientes.
Nuestra fortaleza, la agricultura familiar, es a la vez una debilidad para hacer un lobby pero nuestro futuro depende de poder hacerlo.
Publicado: 16 abril 2013




