ASAJA considera que la aplicación provisional del acuerdo comercial con Mercosur por parte de la Comisión Europea es una maniobra para ocultar el fracaso del marco transatlántico con Estados Unidos. Según Pedro Barato, presidente de ASAJA Nacional, la capital europea intenta desviar la atención cerrando deprisa y de manera unilateral un acuerdo que lleva más de 25 años bloqueado.

La organización agraria denuncia que esta fórmula supone una usurpación de las competencias del Consejo, el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales. Al separar la parte comercial, que la Comisión aplica de inmediato, de la parte política, se deja en suspenso lo único positivo del acuerdo: la obligación de cumplir con los compromisos climáticos de París, la normativa contra la deforestación o las reglas de carbono en frontera.

De esta manera nos quedamos con un acuerdo puramente comercial que hace imposible competir con los modelos productivos de Mercosur. Sin garantías políticas y ambientales, los agricultores y ganaderos europeos estamos en clara desventaja”, ha advertido Pedro Barato.

Para ASAJA, la Comisión ha optado por sacrificar la agricultura europea en aras de un rédito político inmediato. El acuerdo con Mercosur se utiliza como cortina de humo para tapar la debilidad del nuevo marco transatlántico con Estados Unidos, un pacto que nació desequilibrado y que ha provocado duras críticas tanto en el Parlamento como en los Estados miembros. El procedimiento exprés impuesto por Bruselas vacía de contenido el control democrático y erosiona la legitimidad de los acuerdos internacionales.

La parte política del tratado, que contemplaba cláusulas de condicionalidad vinculadas al respeto de los compromisos climáticos, al reglamento de deforestación o al ajuste en frontera por carbono, queda en cuarentena, perdiéndose cualquier herramienta para garantizar una mínima equiparación de normas ambientales y sociales entre Europa y los países del Mercosur.

“Si ya era difícil competir con unas reglas parecidas, aunque no idénticas, ahora será literalmente imposible acercarse a los modelos productivos de Mercosur”, señaló Barato. “El campo europeo no puede asumir una liberalización que solo favorece a terceros países y que desprecia los esfuerzos de sostenibilidad, bienestar animal y calidad alimentaria que exigimos en la Unión Europea”.

Este movimiento se suma a una serie de decisiones que relegan al sector agrario a un segundo plano: los recortes presupuestarios en el marco financiero, el debilitamiento de la PAC y las concesiones unilaterales en otros acuerdos internacionales. La suma de estas medidas pone en jaque la rentabilidad de millones de explotaciones en España y en toda Europa.

ASAJA insta al Gobierno de España y a las instituciones comunitarias a detener este procedimiento, devolver al Parlamento Europeo, al Consejo y a los parlamentos nacionales de los 27 países, el papel que les corresponde en la ratificación de tratados internacionales, e incluir salvaguardias reales que protejan al campo europeo, a los consumidores y a un modelo productivo que garantiza la seguridad alimentaria y la sostenibilidad.

European flags
IMPULSO A LA RATIFICACIÓN DEL ACUERDO CON MERCOSUR

A principios de esta semana, los principales medios de comunicación europeos se hicieron eco de la perspectiva de una inminente presentación del acuerdo UE-Mercosur por parte de la Comisión Europea, aprovechando lo que considera un «timing favorable» en Bruselas.

La perspectiva de presentar para su ratificación por el Parlamento Europeo y el Consejo un acuerdo que no ha evolucionado en lo sustancial, y mediante un procedimiento que equivale a una maniobra de presión política, es profundamente perjudicial y envía otra señal negativa al comienzo de esta nueva temporada política.

De confirmarse en los próximos días, la presentación del acuerdo UE-Mercosur se sumaría a una serie de anuncios negativos realizados a lo largo del verano -desde los recortes de la dotación presupuestaria agrícola hasta el debilitamiento de la dimensión común de la PAC, pasando por las concesiones en el marco del acuerdo UE-EE.UU.- que demuestran que la agricultura europea está siendo relegada a un segundo plano entre las prioridades de la Unión.

Una ratificación de este tipo sería una muestra más del considerable desfase existente entre las declaraciones realizadas al inicio del mandato de la Presidenta Ursula von der Leyen y las acciones llevadas a cabo por la Comisión hasta la fecha

Por lo tanto, el COPA – COGECA insta al Colegio de Comisarios a que considere detenidamente las múltiples repercusiones que conllevaría dicha ratificación. Contrariamente al pensamiento predominante en el Berlaymont, creemos que el acuerdo UE-Mercosur nunca ha sido tan perjudicial económica y políticamente para los agricultores, las comunidades rurales y los consumidores europeos.