ALMERÍA PARTICIPA EN UN PROYECTO EUROPEO DE BUENAS PRÁCTICAS CON FITOSANITARIOS

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La Estación Experimental de Cajamar ‘Las Palmerillas’, en Almería, ha sido elegido como referente para participar en un proyecto de la Asociación Europea de Protección Vegetal (ECPA) para promover una agricultura sostenible, que minimice la presencia de trazas de plaguicidas en los alimentos.

Según se ha informado desde la Asociación Española de Protección de las Plantas (Aepla), integrada en ECPA, el objetivo de la iniciativa es aumentar la confianza del consumidor en la seguridad alimentaria, e incluirá acciones formativas para formadores que extiendan las buenas prácticas en el uso de fitosanitarios.

Según ha explicado el responsable de transferencia de la Estación Experimental de Cajamar Caja Rural Las Palmerillas, Juan Carlos Gázquez, el centro acogerá en junio un curso al que asistirán expertos procedentes de Turquía, con el objetivo de formarlos en las técnicas utilizadas en Almería para que las trasladen a su país.

En este sentido, ha destacado que el desarrollo de la gestión integrada de plagas en Almería, que combina la lucha biológica con el uso de fitosanitarios, se ha convertido en un referente para producciones mediterráneas como el tomate y el pimiento.

“La agricultura española, y en particular la almeriense, ha hecho y sigue haciendo un trabajo excelente, optimizando el uso de los productos fitosanitarios”, ha señalado.

Entre las claves de este cambio en la lucha contra las plagas, según ha indicado, figuran la planificación de estrategias preventivas, como mejorar el aislamiento de los invernaderos, controlar la temperatura interior y mantener una buena ventilación, con objetivo de evitar la aparición de enfermedades.

También ha apuntado al uso de nuevos productos fitosanitarios que respetan la fauna auxiliar empleada en la lucha biológica, y que dejan menos residuos.

Según ha recordado, el primer cambio se produjo cuando se empezaron a utilizar abejorros para la polinización en los invernaderos de tomate, ya que obligaron a emplear tratamientos que fueran respetuosos con estos insectos.

La posterior introducción de fauna auxiliar para combatir plagas y enfermedades vegetales, como el caso de los nesidiocoris en el cultivo de tomate o ácaros como el swirskii en el de pimiento, ha obligado a un nuevo cambio en los fitosanitarios, cada vez “menos agresivos y más respetuosos” con estos insectos.

Gracias a este cambio, ha añadido, se ha conseguido no solo no superar el límite legal de residuos de pesticidas, sino disminuir al mínimo posible los restos en los vegetales.

Además del citado curso, el proyecto incluye también acciones divulgativas, como la realizada la pasada semana en la feria Fruit Logistica de Berlín, a la que dará continuidad una jornada técnica en la próxima edición de Fruit Attraction, en Madrid.

Publicado: 15 febrero 2013