ENTRA EN VIGOR EL CETA

El Acuerdo de libre comercio UE-Canadá (CETA) que se firmó el 30 de octubre de 2016 entra en vigor.

La entrada en vigor del acuerdo es provisional tras la aprobación de éste por parte del Consejo y el Parlamento de la UE. No entrará plena y definitivamente en vigor hasta que todos los Estados miembros de la UE hayan ratificado el Acuerdo. La Comisión colaborará con los Estados miembros de la UE y con Canadá para garantizar que su aplicación sea adecuada y eficaz.

Según la Comisión Europea, el CETA ofrece nuevas oportunidades a las empresas de la UE. Les permitirá ahorrar los más de 500 millones de euros que abonan anualmente en concepto de aranceles por los productos que exportan a Canadá. Prácticamente un 99 % de este ahorro será efectivo desde el primer día. Permitirá, asimismo, a las empresas de la UE acceder en mejores condiciones que nunca a los contratos públicos canadienses, incluso a nivel provincial (así como a nivel federal y municipal).

El acuerdo beneficiará enormemente a las pequeñas empresas que no pueden asumir el coste de los trámites burocráticos. Estas empresas ahorrarán tiempo y dinero, por ejemplo evitando requisitos que duplican los ensayos, largos procedimientos aduaneros y elevados gastos jurídicos.

El CETA creará nuevas oportunidades para los agricultores y los productores de alimentos, al tiempo que se protegen plenamente las sensibilidades de la UE. La apertura de la UE a determinados productos es limitada y calibrada, y se compensa con la apertura canadiense, que satisface importantes intereses de exportación europeos, como los del queso, el vino y las bebidas alcohólicas, las frutas y verduras, los productos transformados y las indicaciones geográficas. Todas las importaciones procedentes de Canadá deben cumplir las normas y reglamentos de la UE. Por ejemplo, solo podrá importarse en la UE carne sin hormonas.

Según la Comisión, el CETA es también un importante paso adelante para muchas pequeñas y medianas empresas de comunidades rurales que comercian con productos agrícolas, que ahora se beneficiarán de que Canadá haya aceptado proteger ciento cuarenta y tres productos característicos de determinadas regiones geográficas de la UE. Los productos que estarán protegidos en el CETA son los productos alimentarios y bebidas más exportados de la UE, como el queso Roquefort, el vinagre balsámico de Módena o el queso de Gouda neerlandés. A partir de ahora, los productos europeos estarán protegidos de las imitaciones a un nivel comparable al que ofrece el Derecho de la UE y evitarán el riesgo de ser considerados productos genéricos en Canadá.

La apertura de los mercados también permite limitar los precios y aumentar la oferta para los consumidores. Al mismo tiempo, el libre comercio no implica una reducción o modificación de las normas de la UE que protegen la salud y la seguridad de las personas, los derechos sociales, sus derechos como consumidores o el medio ambiente. Estas normas no cambiarán y las importaciones procedentes de Canadá deberán cumplir todas las normas y reglamentos sobre productos de la UE, sin excepciones. Esto significa que el CETA no cambiará la manera en que la UE regula la seguridad alimentaria, incluidos los OMG o la prohibición de la carne de vacuno tratada con hormonas.

Fuente: Agrodigital

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