ASAJA PREOCUPADA ANTE LOS DECRETOS DE SEQUÍA

ASAJA quiere lanzar una reflexión sobre la declaración de decretos de sequía y sus consecuencias reales. El primer objetivo que se pretende con la declaración de sequía de una cuenca es asegurar los recursos hídricos para la población y para ello es imprescindible aplicar los planes hidrológicos de cuenca que basados en la Directiva Marco Europea del Agua (DMA) y en el Texto Refundido de Ley de Aguas (TRLA) incluyen un Plan Especial ante situaciones de alerta y eventual sequía (P.E.S), paso previo a la declaración de sequía.

Los Planes Hidrológicos de Cuenca han sido publicados por las administraciones competentes tras ser consensuados con la sociedad civil y económica. Como norma básica de todos los planes está el limitar el uso de agua para regadíos, sobre todo en aquellos casos que el agua utilizada sea de buena calidad para el consumo humano, garantizar los caudales ecológicos y minimizar los efectos negativos sobre las actividades económicas que menos agua necesiten según lo establecido en la priorización de los usos incluidos en la legislación de aguas, en los planes hidrológicos, en las estrategias sectoriales y ordenación del territorio.

En la cuenca del Guadalquivir, en la que Andalucía tiene un 90,22 % de la participación y por tanto en la toma de decisiones peso suficiente que evitar la confrontación política, ya lo estamos notando y la situación de alerta decretada (P.E.S.) previa a la declaración de decreto de sequía limita a la mitad los riegos agrícolas para el actual año hidrológico, desde 1 de octubre 2017 hasta 30 septiembre de 2018, aunque hay prevista una revisión de las limitaciones durante este mes de diciembre. En Almería no se ha hecho esperar esta limitación y aunque la provincia sólo representa el 0,40 de la superficie regable de la cuenca del Guadalquivir, en el noreste almeriense se han dejado de regar más de 14.000 hectáreas, a las que hay que sumar otras 5.000 procedentes del Tajo-Segura.

Durante el año hidrológico recién terminado la cuenca del Guadalquivir ha registrado un 17% más de precipitaciones que en el año anterior, sin embargo, en el registro de los últimos 25 años ha perdido un 9% de su capacidad de embalse debido sobre todo a la ausencia de escorrentías por falta de nieve durante un periodo de tiempo cada vez más elevado, sin duda uno de los efectos negativos del cambio climático.

Andalucía también está elaborando planes especiales de sequía para todas las cuencas en las que tiene competencias totales, según declaraba la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Diaz, y se espera que próximamente sean comunicados por la Consejería de Medio Ambiente. Ya en la reunión mantenida este pasado jueves en Almería para presentar la planificación de cuenca para este año hidrológico se insistía en la necesidad de articular estas medidas globales que garanticen un mayor control y ahorro para posteriormente hacer una declaración de sequía en la Cuenca Mediterránea Andaluza y quizás también en la cuenca Atlántica.

Ya se han tomado medidas especiales de control y reducción en los regadíos en Guadalhorce y la Anarquía, que han supuesto dejar de regar cientos de hectáreas, pero sin embargo no se han concretado las medidas económicas para desarrollar los planes de inversión hídrica propuestos por la Junta de Andalucía en el Acuerdo Andaluz por el agua. Para dar cumplimiento a la DMA y al TRLA se tenían que haber finalizado para 2015 todas las inversiones previstas para cerrar el llamado Ciclo Integral del Agua, por lo que no se pueden permitir que en épocas de especial escasez se esté tirando al mar aguas que ya han sido tratadas y regeneradas.

Pues bien, es cierto que el creciente aumento de la temperatura y la ausencia de precipitaciones originada por el cambio climático es una realidad, pero no deja de ser menos cierto que si las administraciones autonómica y nacional hubiesen cumplido con sus compromisos de inversión, el impacto de la ausencia de lluvias sobre la población y sobre los sectores económicos sería menor. Por este motivo desde ASAJA pensamos que ya no hay margen y que hay que abandonar la confrontación política para acordar un calendario de inversiones que evite las restricciones, merme nuestro poder exportador y por tanto la pérdida de empleos.

Hay que ser muy prudentes y es paradójico que haya quien a la vez que pide una dotación especial para el noreste almeriense desde el pantano de Negratín, independientemente de cuál sea su capacidad, a la vez pida sea incluida la cuenca del Guadalquivir en el Decreto de sequía que no sólo impediría esa aportación, sino que suprimiría el regadío de la comarca hasta estar restaurada la capacidad de embalse de toda la cuenca.

“La demagogia no puede imponerse a la realidad, la sociedad pide mayores inversiones hídricas y las administraciones nos garantizan pocas inversiones y bastantes restricciones para el regadío” afirma Francisco Vargas, presidente de ASAJA-Almería y vicepresidente de ASAJA-Andalucía. “No nos podemos conformar con unas migajas, no podemos pretender mantener al principal sector económico de Andalucía con prórrogas en los pagos a la seguridad social, rebajas fiscales cuando no hay producción por falta de inversiones hídricas, ayudas mínimis que no superan los 3.000 euros para agricultor que no podrá regar y producir o a una bajada del precio de un agua que no se dispone”.

No, debemos exigir que se cumplan los planes especiales de sequía y que se pongan en marcha todos los recursos hídricos existentes, recordemos que para municipios superiores a 10.000 habitantes era obligatorio depurar y reutilizar el agua de uso urbano e incorporarla al ciclo integral del agua. También en épocas de sequía hay que priorizar las inversiones que garanticen el agua para abastecimiento y para los regadíos, sólo en Almería tenemos dos desaladoras paradas que pueden aportar 35 Hm3 anuales. Otras inversiones como la utilización de agua de menor calidad para envolver con otras, especialmente desaladas, están siendo iniciativas del sector.

Es importante recordar que por cada Hm3 destinados al regadío se mantienen más de 300 puestos de trabajo en agricultura intensiva y por ello debemos de reflexionar antes de tomar decisiones que puedan afectar negativamente al sector, todo ello sin entrar en la pérdida de mercados que se podría ocasionar si no producimos en cantidades similares a años anteriores.

Para ASAJA está muy claro: “inversiones sí, recortes por ahora no”

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